domingo, 19 de febrero de 2017

LA ESPIRITUALIDAD COMO FUNDAMENTO METAFÍSICO DE LA PERSONA

La espiritualidad como genuino motor de la humanidad

 

 

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El Espíritu es la fuerza; es el impulso vital que nos inspira, y azuza, para poder alcanzar metas superiores. La búsqueda de la Verdad Espiritual es la clave de bóveda del devenir humano; del auténtico Ser. Del Ser en mayúsculas. Del Ser en todo su esplendor. Del verdadero portador de la Luz. Y no olvidemos que, todos, somos potenciales portadores de la Luz. El comportamiento, el recto proceder, es la prueba irrefutable del buen camino para, al fin (en nuestro seguro final), encontrarnos con nosotros mismos y, en un juicio unipersonal, abracemos (abracémonos) a nuestra propia faz.

Toda empresa, y todo comienzo, es fruto de un impulso interior individual, o colectivo, pero, al unísono, propulsión hacia una deseada, y bienvenida, conquista del Bien Común. Único universal destino, aparte del programado fin de nuestros días, para, así, dar sentido transcendente al actual sinsentido de nuestras falsarias vidas.

Debemos de conquistar la Verdad. La auténtica Veracidad de nuestras existencias. El Espíritu como motor, y garante, de una fuerza intangible y sutil. La PERSONA es Espíritu como Unidad; es magnificencia como Integridad; es Alma desde el inicio hasta más allá.

En cambio, somos seguidores de desviados caminos; somos discípulos potencialmente honestos, pero castrados de nuestra fuerza vital. Como atributo somos Almas, somos unidades transcendentes y somos guerreros cegados por una ilusoria (y corruptible) luminosidad. Somos angustia y somos entelequia. Somos incompletos, somos Almas solitarias y somos la imperfección del Ser.

Obra de todo ello, es necesario recuperar el Espíritu, el Espíritu Universal, que deberá de dar sentido a toda la Humanidad. Ante esta amalgama de desvaríos, seamos eremitas de la ingratitud; seamos ermitaños de la laxitud; seamos misántropos de la negritud. Seamos conquistadores de fuego purificador; seamos instigadores de alud de aguas emergentes; seamos hacedores de una catarsis sin fin, en diluvio universal, de imaginarios paradigmas de extenuante, y putrefacto, fulgor.

 
Seamos Alma, insertada en reino natural; seamos Espíritu, en el más allá

 
Santiago Peña

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lunes, 22 de agosto de 2016

POSIBLES INTERPRETACIONES DEL TAO


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Tras una meditada, y franca, lectura del "Tao Te King" (libro de referencia del Taoísmo; atribuido a Lao Tse) he creído, honestamente, sintetizar algunas de las "mágicas" sentencias que el Viejo Maestro pudo (o no) plasmar. No obstante, algunas otras, son, enteramente, fruto de una osada interpretación, algo de abstracción y mucho de imaginación (por lo tanto, ruego me perdonen los muchísimos seguidores del Taoísmo si lo ven como un atrevimiento insultantemente heterodoxo, deforme y/o erróneo; por todo ello, y de forma anticipada, reitero, humildemente, mis más sinceras disculpas):
                  
  • El Tao jamás surgió; eterno es.
  • El Tao es anterior al primer acto porque él es acto eterno.
  • Antes del Tao nada existía y todo surgió del Tao.
  • El Tao es antes del todo y es el todo.
  • El Tao es anterior al infinito y es el infinito.
  • El Tao es anterior al uno, es el cero y es el uno.
  • El Tao es la madre que contiene al padre.
  • El Tao está en nosotros; el Tao somos cada uno de nosotros.
  • El Tao es el no-conocimiento y es la infinita sabiduría.
  • Nada contiene al Tao y el Tao todo lo contiene. Por lo que no puede haber nada fuera del Tao.
  • El Tao es anterior a la Luz y es generador de la misma.
  • La libertad es la prueba del Tao.
  • El Tao es la verdad; todo lo demás está por demostrar.
  • El Tao no se muestra. El Tao es, y nada más.
  • Toda manifestación tiene su contrapartida. De ahí la aparente dualidad del mundo. Pero la realidad es una e inmutable. Solo se puede dar una sola y, única, realidad y la enunciaremos, por simple convencionalismo, Tao.
  • El Tao es la fuerza superior; moderadora que todo lo iguala.
  • El Tao, en un momento de infinita generosidad, se "autofecundó", surgiendo todo de él: El amor es el Tao; la armonía es el Tao; todo lo que fluye es el Tao.
  • De la debilidad surge la fuerza. Por lo que la fuerza es el camino. No subestimemos la debilidad porque, la misma, es el Tao.
  • El Tao no se manifiesta, pero sus "hijos" sí: Ella se llama atracción y él repulsión; de la atracción y de la repulsión surge el movimiento.
  • Todas las infinitas manifestaciones del universo son el Tao.
  • El Tao es el orden cósmico o la armonía del universo.
  • El Tao es la relación que tiene la PERSONA (microcosmos) con el UNIVERSO (macrocosmos).
  • El Tao es el único camino posible hacia la eternidad.


Después de este pequeño corolario, me asalta una pregunta: ¿qué tienen en común Lao Tse, Anaximandro y Shánkara?


Adaptación libre de Santiago Peña


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jueves, 11 de agosto de 2016

METAFÍSICA DE LA BELLEZA; LA LUZ COMO SU MÁXIMA EXPRESIÓN



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¿Se puede llegar a heredar la Belleza?

Desde la Tradición, sin duda: "Yo te entrego". La Beldad, universalmente, se ha relacionado con el Bien. De igual modo lo contrario de la Belleza, que es la fealdad, frecuentemente se ha vinculado con la maldad. A las brujas es notorio que, a lo largo de toda su malograda existencia, se le atribuyan, insistentemente, atributos, tanto físicos como comportamientos, marcadamente repulsivos y condenables. Por lo que: La Belleza de la PERSONA opera con la mayor expresión posible, indefectiblemente, sobre los sentidos interiores que sobre los exteriores, de forma que lo que se vislumbra está libre del mal; por lo tanto, sintiéndose en armonía consigo mismo y con el resto de la Humanidad. Todo lo Bello atrae. En cambio, la fealdad repele, o debería de hacerlo. La atracción  hacia la deformidad, la fealdad, lo grotesco y, su consecuencia, la provocación, solamente podrán ser captados (o deberían de serlo) por pensamientos deformes y grotescos.

 

¿Tiene la Luz fecha de caducidad?


No, porque la Belleza está en la visión transcendente del observador, y, la Luz, es la máxima revelación, y prueba, de nuestra propia Belleza. No hay nada más bello que un rayo de Luz emanando desde nuestro propio interior. Por todo ello: la Belleza es fecundada desde la máxima positividad vivencial conforme a nuestra propia Presencia. Y lo designaremos como: sentido transcendente de nuestra propia Existencia.

 
Ética y Estética

El Valor de la Estética y, acompañada de su irrenunciable hermana, la Ética, son, los dos, Valores proscritos en las ampulosas sociedades de la modernidad y de la vulgar, e indolente, progresía. No hay nada más soez, ramplón y mundano que una supuesta atracción hacia lo vulgar, burdo y chabacano. Mentes enfermas adorando, y ensalzando, la vulgaridad y la "inti-excelencia"; la vacuidad y la apariencia; la anormalidad y la inconsistencia... ¡Mal vamos!

Por ejemplo: Un poema debe evocar y no aborrecer; un poema debe atraer y no esputar; un poema debe enamorar y no odiar. Un poema debe ser eso... y no otra cosa. Lo mismo con una, supuesta, obra de arte pictórica o escultórica.

La ofensa, a través de la anti-estética, es anti-ética; es la malicia y es una flagrante violación de los sentidos. Los afectados no tienen por qué ser conscientes de este sinsentido pero, los sufridos (e inconscientes) poseedores, sí deberían de serlo. A no ser que, también, sean un anormales envilecidos; protohomidos venidos a menos y narcisistas carcomidos.     
  
En el fondo del pozo de la ignorancia se encuentra la Luz de la Sabiduría


Posibles definiciones de Belleza:

  • La Belleza es espacio en Armonía en un Tiempo sincrónico.
  • Fuera de la Belleza todo es Caos; todo es fealdad; todo es brutalidad.
  • La imperfección de la Naturaleza nos muestra la Belleza del Cosmos.
  • Algo que era aparentemente Bello y ahora no la proyecta es signo inequívoco de que verdaderamente no lo era.
  • Lo aparente, muere; lo Verdadero y Eterno permanecen.
  • La Belleza es la constante, y Armónica, evolución de la Naturaleza.
  • El fin último del Amor es enamorarse de la Belleza.
  • La Belleza es imperfecta pero, en un deseo inherente de unión hacia la misma, la “hacemosPerfecta.
  • El alimento del Pensamiento es la Belleza.
  • La Belleza es principio y fin de la Creatividad.
  • La Belleza es la Verdadera materialización de la Luz.
  • La Belleza no es Perfección. Lo realmente Bello es la Armonía de las cosas y no su supuesta, e imposible, Perfección.
  • La Luz es Belleza por sí misma, porque su Naturaleza es Una y lo comprende Todo.

Lo Místico como emanación de la Belleza más Pura

El desconocimiento de PERSONAS, animales, objetos o percepciones incorpóreas (por ejemplo la música) dota de misterio y, por ende, de una mayor atracción a lo captado y/o contemplado. Motivo, en el supuesto de un placer máximo, de pleno embelesamiento. Todo arrobamiento tiende al sumun, o éxtasis, del ser. 

La Tradición es la concreción de la Belleza transferida; la Mística Eterna; heredada de padres a hijos; el superior conocimiento; la Beldad Divina; sacrosanta y última. Es todo lo Bueno de una sociedad que ha sido transmitido. Es herencia de Valores, de guía, de Conocimiento para el bien común de un pueblo sabedor de sus ancestros, admirados y reconocidos. Al fin y al cabo: Tradición es Amor a tus orígenes e historia vivida.

Belleza y Virtud, como dos visiones de la Unidad del Ser. La Unidad como representación del Alma. Toda una y Eterna.

No hay mayor acto de Sabiduría que el reconocimiento humilde, sincero e integro de la Belleza lejana de otras culturas, civilizaciones, pueblos o naciones distintas. Al reconocer nos reconocemos; al admirar nos admiramos y nos mostramos tal como somos: Íntegros, Luminosos y Cercanos.

La ordinariez de lo inmediato no deja de ser indecente, repudiado y motivo de olvido. Lo grotesco ensalzado por la modernidad de las sociedades occidentales no deja de ser eso: grotesco, soez y, totalmente, rechazable por "feo" y obsceno.


La obscuridad es necesaria para poder encontrar la Verdadera Luz; por este motivo con cuanta más Luz al final del camino nos encontremos más Belleza hallaremos.


Encarnación de la luz

La Llama (de la lámpara o vela) representa la disolución de la penumbra con su Luz, porque, desde hace ya milenios, la Luminosidad y, su contrapeso, la Obscuridad, han sido tratadas por los diferentes cultos religiosos como un binomio  complementario de aspecto mítico-divino  y, al unísono, paradigmático.

Estas religiones fueron primeramente orientales; donde, por ejemplo, el fin último del Budismo es lograr la Iluminación, o Satori (término japonés en el Budismo Zen), en que solamente se halla el Presente. Por el contrario, lo lóbrego se asimila a ignorancia o, utilizando el vocablo propio del budismo, avidya, que es una falta inicial sobre el conocimiento sensitivo de la naturaleza. Realmente, la ignorancia (o penumbra), es propiedad constitutiva de la segunda de las Cuatro grandes verdades del Budismo (por este orden enunciaríamos: 1) Toda existencia es padecimiento; 2) El origen del padecimiento es el deseo; 3) El padecimiento se puede sofocar, sofocando su causa; 4) Para sofocar la raíz del padecimiento, debemos seguir la vía del cese de padecimiento o Nirvana).

El Maestro Buda Gautama se formó de las esencias del Hinduismo, religión predecesora del Budismo, siendo común en las dos la búsqueda de la Iluminación de sus practicantes como desenlace definitivo.

En las postrimerías del siglo I, a través de los Patriarcas de la Iglesia, la Luz se transmuta en un elemento metafísico; pasando a estar en relación directa con la divinidad.

Desde tiempos inmemoriales las teas, cirios, candeleros o lámparas están integrados en infinidad de ritos religiosos. En los templos de muchas religiones se inicia la ceremonia prendiendo las lámparas y/o velas. En el bautismo católico los padres llevan un cirio pascual que ilumina la vía hacia la Luz...

En definitiva: cualquier elemento material de Iluminación (o luminaria) es Símbolo del progreso y de elevación cultural, a través de las múltiples civilizaciones/sociedades que se han ido sucediendo, desde que humanidad se hizo presente en la superficie de la Madre Tierra.
  

Santiago Peña



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